Ya estamos en febrero, la última etapa del crudo invierno, aunque ya empieza a cambiar la luz y los días empiezan a ser más largos, todavía el frio nos acompaña con su rudeza penetrando en los huesos, haciéndome añorar los días cálidos y luminosos en los que todo parece más facil. En estos días frios y grises como el de hoy, cuando acecha la tristeza y la melancolía, no hay nada como ir a la pastelería Mauri. Un lugar en el que, como diría Audrey Hepburn en la pelicula Desayuno con Diamantes, nada malo te puede pasar.
Cuando entras en el Mauri retrocedes en el tiempo, ya que conserva el aire modernista. Es como entrar en los salones de te de principios del siglo xx,. La Pastelería Mauri abrió en 1929 y desde entonces ha permanecido como una de las pastelerías emblemáticas de Barcelona. Pero lo mejor es saborear en su cafetería los deliciosos croissants que tanto me entusiasman, sus ensaimadas o las barritas de jamón serrano. Esos son mis favoritos. Tambien tienen una amplia gama de pasteles, reposteria, helados, mouses, chocolates, sanwichs etc. para desgustar a cualquier hora del dia.
En la propia pastelería hay una charcuteria con delicatessens.
Las camareras son muy amables y sirven muy rápido. Ellas especialmente hacen que la cafetería sea un lugar mucho más cálido y familiar.
Mi momento preferido es la mañana, nada mejor que un desayuno en el Mauri para comenzar bien el día, y más ahora, en pleno invierno. Os lo recomiendo.
Rambla Catalunya 102,
Barcelona

